Jugar no es solo jugar, también se puede aprender.


El juego no solo tiene una función lúdica, sino que es también una actividad esencial favorecedora del desarrollo integral de los niños y un modo de expresión fundamental durante la infancia. Jugar es crear, explorar, descubrir, divertirse, experimentar…

¿Cómo podemos los adultos estimular el juego en los más pequeños? Además de facilitar espacios apropiados para ello y momentos en los que puedan expresarse y actuar libre y espontáneamente, debemos orientarles, animarles y apoyarles. Asimismo, no olvidemos que cualquier actividad puede convertirse en un juego, aportando así diversión y un carácter lúdico al día a día.

Aprender jugando, deja huella. Descúbrelo junto a los peques de la casa. Gracias a la fantástica colección de artículos que hemos seleccionado en esta categoría.


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